Tienes una relación chocha y lo sabes

Bienaventuradas seguidoras de este nuestro blog, no sé si os habéis dado cuenta pero hoy es San Valentín. Un día en el que con total y rotunda seguridad vuestra pareja os habrá despertado con un desayuno en la cama, os habrá entregado un precioso ramo de flores y esta noche os sorprenderá con un plan íntimo y perfecto: la casa decorada con velas aromáticas, música suave y una exquisita cena a base de marisco, embutido del bueno y un postre afrodisíaco.

Luego, probablemente, os entregará una bonita carta de amor, de esas escrita en papel perfumado del que coleccionabas cuando eras pequeña, en la que leerás emocionada que te ha preparado un viaje a París, a Roma o a Formentera este verano. Y mientras derrames 4 lágrimas de emoción manteniendo tu maquillaje imperturbable, se levantará, recogerá los platos y limpiará el mármol de la cocina con el desengrasante sin lejía que huele a limón, dejándolo todo como una patena.

Así es como te habías imaginado el San Valentín durante toda tu vida… Pero hoy probablemente te has levantado, te has ido a trabajar, has vuelto a casa y no ha pasado absolutamente nada trascendental ni digno de mención. ¿Y eso te pone triste, te decepciona, te perturba o te atormenta? La verdad es que no. De hecho te importa menos que ver el retoque de cejas de Rosa Pepi Benito.

Cuando eres una real (pronunciado rial) chocha tu concepto del romanticismo cambia radicalmente. A ti lo que realmente te hace ilusión en un día como hoy es que tu marido te regale una manga pastelera automática para hacer churros caseros bien aceitosos con la receta de tu abuela, que respete tus gases más intensos sin hacer muecas ni reproches, que vea por tercera vez contigo la serie Vikingos para que tú puedas deleitarte con los abdominales nórdicos y que te compre buñuelos de cuaresma fuera de temporada respetando que te quieras comer 15, aún sabiendo que luego te va a dar acidez y que te tendrá que preparar una manzanilla con anís y hacerte masajes circulares en la barriga.  Eso, queridas amigas y conocidas, ES el romanticismo chocho. Uno de los primeros síntomas de que tu relación de pareja se encuentra en su fase de madurez, también mundialmente conocida como la «fase chocha». Una fase con unas características muy claras que vamos a repasar aquí y ahora. ¿Quieres saber si el chochismo ha llegado a tu relación de pareja? ¡Vamos allá!

Primer síntoma: excesos de confianza

Cuando eres una chocha, tu pareja es una chocha y el chochismo en general domina vuestra vida, en vuestra relación suceden cosas como discutir el menú semanal en el baño mientras tu marido se ducha y tú eliminas lo que tu cuerpo ha decidido expulsar inexplicablemente de los 15 rosquillos que te habías comido. Tú, que en otros tiempos habías montado verdaderos dispositivos de aislamiento acústico a base de capas y capas de papel higiénico en el inodoro, grifo abierto, toses ruidosas y movimientos bruscos de la basurita metálica del baño para evitar que tu novio de turno escuchara una tímida ventosidad, ahora te plantas en el baño con la puerta abierta y libreta en mano para discutir los principales temas domésticos mientras eliminas toxinas.  Eso, queridas amigas y conocidas, es tener confianza y lo de los dos señores de pelo largo del Juego de la Oca de Antena 3 aguantando con la boca una especie de frankfurt gigante mientras otro señor de pelo largo tira cuchillos son tonterías.

Segundo síntoma: la medicina

Cuando tus temas de conversación dejan de tratar las últimas novedades hipsters del panorama musical y giran entorno al insomnio, al color de los lunares, a los dolores de espalda y al estreñimiento eso, señoras y señores, indica que estás en una relación chocha. Tu pareja se convierte en lo más parecido a tu médico de cabecera particular, alguien a quien transmitir todos tus males y dolencias y a quien le puedes pedir que te aplique la crema de pañal de tu hija de 3 años en el culo para curarte una almorrana y rozadura. Y esa es la imagen: uno espatarrado en la cama y el otro enfocando al ojete con la linterna del móvil para hacer un diagnóstico casero absolutamente fiable, indicar un tratamiento y aplicarlo en el acto. Una maravilla audiovisual solo comparable a María Teresa Campos bailando

Tercer síntoma: cero sorpresas

Otro síntoma que caracteriza las relaciones maduras y chochas es la ausencia total de sorpresas. Y no por dejadez, no por falta de iniciativa y romanticismo, sino por decisión propia. ¿Para qué quiero yo que me sorprenda en Navidad si tengo muy claro el bolso que quiero, la máquina de smoothies que se me antoja absolutamente necesaria y el juego de sábanas hechas de algodón 100% que  mi hogar necesita?

Si algo tiene el chochismo es que aprendes a ser práctico, por eso las sorpresas no existen. Existen las listas en Excel y Drive compartido, existe el envío masivo de links a productos muy concretos de Amazon y existe el me lo compro yo y esto es lo que me ha costado. Chimpún. Sorpresas de la talla y envergadura de ver a Carmen Sevilla amenazando con el zapato a un grupo de señores con pluma y camisas sedosas.

Cuarto síntoma: vida asexual 

No voy a recrearme mucho en este punto, primero para no hacer sangre, ni leña del árbol caído y segundo porque el tema me podría dar para varias entradas y no voy a desperdiciarlo yo en un párrafo pudiéndolo explotar más adelante en otra entrada cuando la inspiración me abandone…

Señores y señoras seguidores todos de este nuestro blog, seamos claros. Vuestra vida sexual actual y la que viviste en tu época universitaria tienen el mismo parecido que Britney Spears y Leticia Sabater.

Nada.

Vamos a dejarlo en que, en esta etapa de tu vida, existen otras prioridades que hacen que el sexo pierda importancia: dormir, hincharte a galletas María untadas con nocilla sin aceite de palma para luego poder renegar de las dietas, teñirte el pelo, quedar con tus amigos y criticar a todo ser vivo, ir a comprar productos ecológicos y limpiar y ordenar los cajones de tu armario según el criterio de Marie Kondo.

Quinto síntoma: arranques de modernidad

Pero no pensemos que una relación madura, una relación chocha, es una relación poco moderna. De hecho, si hay relaciones que ante todo sean modernas, esas son las relaciones chochas. Sí queridas, solo en la etapa del chochismo, el hecho de que exista una remota posibilidad de que tu pareja te sea infiel te importa un verdadero pito. Es más, entra en tus planes celebrar los 40 flirting with fourty con un instructor de surf de Hawaii. Así que,la probabilidad de tener una relación abierta, muy abierta o poliamorosa no se te antoja para nada descabellada.

Y, de hecho, no lo es. Porque el amor chocho que os profesáis, la confianza de que te corte las uñas de los pies cuando te da el lumbago, el conocimiento total y absoluto de tu verdadera estatura y peso, de tus temores y hasta de los soplidos que haces al respirar fuerte cuando duermes; los hobbies y sueños compartidos, la hipoteca que estáis a punto de firmar y la descendencia que habéis traído a este mundo. Eso, queridas amigas y conocidas chochas todas, no hay instructor de surf que lo destruya.

Que viva el amor chocho. Y feliz San Valentín.

Palabra de chocha.

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