Cómo recuperé mi coche robado (Parte 2)

Bienaventuradas chochas, querría haber hecho una introducción distendida y dicharachera para esta nueva y esperada entrada, pero soy consciente de que llegados a una edad y a un cierto nivel de chochismo tener que esperar, esperar como concepto, esperar en general, es igual de complicado que mantener los talones hidratados en verano. Siete días enteros con sus amaneceres y sus atardeceres para conocer el final del episodio del coche robado son muchos días. Así que tranquilos y tranquilas todas. Sin más preámbulos voy a comunicaros que el jueves ya está aquí, la entrada ya está aquí y el desenlace está a tan solo unas líneas de aquí. Agárrense bien los hilos tensores de la cara, amigas, porque vamos allá.

Cómo recuperé mi coche robado

Queridas amigas con pequeñas pérdidas de orina al estornudar y amigos con tendencia a las flatulencias involuntarias, controlad vuestros esfínteres durante los próximos 8 minutos. Sentaos, paraos y dejad de hacer lo que estabais haciendo. Éste es, posiblemente, el post más surrealista que vais leer en toda vuestra vida, más surrealista incluso que cuando vimos a Ana Obregón en un capítulo del Equipo A con una pistola y doblada en español por sí misma.