El Black Friday y otras desilusiones

Queridas amigas y conocidas que os debatís entre la dieta Pronokal, iniciarse en el yoga, cambiarse el color del pelo, divorciarse o hacerse un lipoláser. Sé que estos días estáis nerviosas y agitadas. Os habéis puesto un aviso en el calendario del móvil, del email, lo habéis escrito en un papel y lo habéis pegado en la nevera y hasta en el monedero. Sé que estos días son una cuenta atrás para vosotras y sé, también, que esta noche dormiréis con la tarjeta de crédito en la mano. Sí queridas seguidoras del chochismo, mañana es el día. Mañana es el Black Friday.

La montaña y sus excursiones diabólicas

Queridas amigas y conocidas, me veo en la extrema obligación de escribir un post de alerta sobre la salud pública. Un post de prevención de accidentes, de educación socioambiental, de preservación del bienestar físico y mental. En definitiva, un post que vela por vuestras vidas y que tiene como objetivo protegeros y alertaros sobre uno de los grandes peligros mundiales a los que nos enfrentamos actualmente: la montaña.

Dos chochos en el Mad Cool

Chochas, chochos, amigos y amigas todas. Antes de profundizar en la temática de esta semana quiero pedir un minuto de silencio. 60 segundos de mutismo para agradecerles a todo los dioses que mi marido y yo hayamos sobrevivido al Mad Cool 2018. Porque, si habéis estado atentos a la prensa y al telediario los últimos días, sabréis que el festival indie hipster madrileño resultó ser un desastre total. Un desastre nivel Azúcar Moreno huyendo indignadas del escenario de Eurovisión 1990 porque no sabían cuándo tenían que empezar a cantar.

¡Hola verano!

No, lo que sientes no son los sofocos propios de la menopausia, no tiene nada que ver con la bilirrubina, ni con Juan Luis Guerra, ni se llama obsesión, ni es amor. Tu cuerpo no está pidiendo a gritos que te inyectes un poco de botox en las axilas así, porque sí. Lo que a ti te sucede, amiga chocha, tiene una explicación muy sencilla. Sí, queridas mías, hoy jueves 21 de junio, por si no lo sabíais y por si vuestro Instagram no os lo ha dejado suficientemente claro… ¡Ha llegado el verano!

Tres chochas de concierto

Queridas amigas pre seniles que todavía no os habéis enterado de que ahora mismo lo más esencial en esta vida es reírse con H y no con J en Whatssap. Esta semana quiero hablaros de algo muy emocionante. Algo flamenco y jaranero que ocupó mi agenda del pasado fin de semana. Y no, no estoy hablando de la limpieza general de primavera-verano, que todavía hay polen en el ambiente y hasta que las tormentas no desaparezcan de nuestro clima no pienso gastar ni una caloría en dejar relucientes las rendijas de las persianas. Me refiero a un evento social de máxima envergadura. Uno de esos planes que suceden aproximadamente igual de a menudo que contemplar una estrella fugaz en el firmamento mientras tu marido recoge la cocina sin dejarse ningún resto de comida en el fregadero. Un plan único e irrepetible: quedar con tu hermana/vecina y con tu madre un sábado por la noche e ir juntas al concierto de PABLO ALBORÁN. Solas, sin maridos y sin niñas.

Aburrimiento chochil

Queridas amigas con reservas de óvulos en peligro de extinción y amigos con próstatas preatrofiadas, esta semana muchas de vosotras habéis tenido puente… Suertudas todas y malditas las que hayáis predicado vuestros planes y viajes all around the world en Instagram. Hay chochas que no hemos tenido el gusto de actualizar nuestros perfiles sociales con fotos novedosas de campos asilvestrados porque NO HEMOS TENIDO PUENTE. Pero no pasa nada, lo acepto, doy gracias porque mi cuerpo saleroso ha abandonado la cola del Inem y me conformo sin puente. Con un fin de semana de ambiente primaveral dudoso y un festivo en martes con un tiempo más tropical que los monzones asiáticos, me ha dado tiempo hasta de aburrirme.

Noche de fiesta

Amigas y conocidas premenopáusicas y señores con incipiente caída de testículos, bienvenidos una semana más al blog. Hace unos días inauguramos oficialmente la primavera, no la del calendario, sino la de verdad, la que te obliga a poner una lavadora con todos tus abrigos, plancharlos y guardarlos en el armario. Esa misma estación en la que te entra el abarrunto de descolgar todas las cortinas, vaciar las estanterías, reorganizar los cajones de la cocina y limpiar las persianas agujero por agujero sin importarte que, más allá de tus ventanas, hay 8 millones de toneladas de polen esperando a posarse en tu terraza. Vamos, que tu casa dura impoluta lo mismo que Kiko Rivera en un reality show. Pero a ti te da igual. Estás feliz porque sabes que con la primavera también comienza la época verbenera de salidas nocturnas varias. Salidas nocturnas que, ahora que eres una chocha, cuentas con los dedos de una mano y que necesitan meses de planificación y un recordatorio enorme en tu agenda imantada de la nevera.