Dos chochos en el Mad Cool

Chochas, chochos, amigos y amigas todas. Antes de profundizar en la temática de esta semana quiero pedir un minuto de silencio. 60 segundos de mutismo para agradecerles a todo los dioses que mi marido y yo hayamos sobrevivido al Mad Cool 2018. Porque, si habéis estado atentos a la prensa y al telediario los últimos días, sabréis que el festival indie hipster madrileño resultó ser un desastre total. Un desastre nivel Azúcar Moreno huyendo indignadas del escenario de Eurovisión 1990 porque no sabían cuándo tenían que empezar a cantar.

Maridos enfermos

Queridas amigas, querida familia y queridísimos Piscis. La audiencia ha hablado. La audiencia ha decidido. Y esta semana lo que queréis leer aquí y ahora es un relato sobre maridos enfermos. Una crónica en primera persona y basada 100% en hechos reales que arrojará luz a una problemática social creciente e invisible. Algo de lo que no se habla. Algo que nadie reconoce. Algo que se sufre en silencio y que no existe Hemoal que lo solucione. Quizás tú no quieras reconocerlo pero la siguiente afirmación es una verdad como un templo. Una verdad aplastante, solo comparable al hecho irrefutable de que a tu madre le huele la ropa recién lavada mejor que a ti. Incluso usando el mismo detergente y suavizante no has conseguido igualar su aroma y eso te perturba y te atormenta.

Así es un shooting para una chocha

Bienaventuradas seguidoras del chochismo y de este nuestro blog, sé que ansiabais esta entrada a primera hora de la mañana pero ser chocha es muy duro y esta semana voy tarde. Durante los últimos días han pasado cosas muy perturbadoras en mi vida que me han mantenido en parálisis existencial. Cosas como que el otro día me enteré que las palabras este, ese y sus correspondientes femeninos y plurales no se acentúan nunca jamás, ni cuando actúan como pronombres. Una nueva norma de las momias de la Real Academia de la Lengua que aprobaron hace ya algunos años y que yo me había perdido. Como cuando te enteras de que Andy y Lucas han sacado nuevo disco y que ahora el gordo es el delgado y el delgado es el gordo.

¡Hola verano!

No, lo que sientes no son los sofocos propios de la menopausia, no tiene nada que ver con la bilirrubina, ni con Juan Luis Guerra, ni se llama obsesión, ni es amor. Tu cuerpo no está pidiendo a gritos que te inyectes un poco de botox en las axilas así, porque sí. Lo que a ti te sucede, amiga chocha, tiene una explicación muy sencilla. Sí, queridas mías, hoy jueves 21 de junio, por si no lo sabíais y por si vuestro Instagram no os lo ha dejado suficientemente claro… ¡Ha llegado el verano!

Tres chochas de concierto

Queridas amigas pre seniles que todavía no os habéis enterado de que ahora mismo lo más esencial en esta vida es reírse con H y no con J en Whatssap. Esta semana quiero hablaros de algo muy emocionante. Algo flamenco y jaranero que ocupó mi agenda del pasado fin de semana. Y no, no estoy hablando de la limpieza general de primavera-verano, que todavía hay polen en el ambiente y hasta que las tormentas no desaparezcan de nuestro clima no pienso gastar ni una caloría en dejar relucientes las rendijas de las persianas. Me refiero a un evento social de máxima envergadura. Uno de esos planes que suceden aproximadamente igual de a menudo que contemplar una estrella fugaz en el firmamento mientras tu marido recoge la cocina sin dejarse ningún resto de comida en el fregadero. Un plan único e irrepetible: quedar con tu hermana/vecina y con tu madre un sábado por la noche e ir juntas al concierto de PABLO ALBORÁN. Solas, sin maridos y sin niñas.

Cómo recuperé mi coche robado (Parte 2)

Bienaventuradas chochas, querría haber hecho una introducción distendida y dicharachera para esta nueva y esperada entrada, pero soy consciente de que llegados a una edad y a un cierto nivel de chochismo tener que esperar, esperar como concepto, esperar en general, es igual de complicado que mantener los talones hidratados en verano. Siete días enteros con sus amaneceres y sus atardeceres para conocer el final del episodio del coche robado son muchos días. Así que tranquilos y tranquilas todas. Sin más preámbulos voy a comunicaros que el jueves ya está aquí, la entrada ya está aquí y el desenlace está a tan solo unas líneas de aquí. Agárrense bien los hilos tensores de la cara, amigas, porque vamos allá.

Cómo recuperé mi coche robado

Queridas amigas con pequeñas pérdidas de orina al estornudar y amigos con tendencia a las flatulencias involuntarias, controlad vuestros esfínteres durante los próximos 8 minutos. Sentaos, paraos y dejad de hacer lo que estabais haciendo. Éste es, posiblemente, el post más surrealista que vais leer en toda vuestra vida, más surrealista incluso que cuando vimos a Ana Obregón en un capítulo del Equipo A con una pistola y doblada en español por sí misma.

Nueva era chochil

Amigas reinonas todas, tengo que deciros que el desgraciado robo de mi coche con cierre centralizado 100% seguro, elevalunas eléctrico, cámara trasera de aparcamiento y otros tantos avances tecnológicos de última generación, ha supuesto un cambio radical en mi vida. Un cambio tan revolucionario que yo creo que podemos hablar tranquilamente de una nueva era. Sí, lo mismo que cuando se estudia la vida de Van Gogh y se divide su biografía y su obra por etapas, o lo mismo que le sucedió a Palomo Linares cuando abandonó los ruedos para ser pintor y presentó su primera colección llamada muy originalmente «Piel de toro».