La dyson

Queridas compatriotas todas, sé que vuestros suelos pélvicos se han abandonado a la blandura y a la mansedumbre más absoluta, que estornudar se ha convertido en vuestra peor pesadilla y que teméis resfriaros y que un ataque de tos irritativa os sorprenda en público. Sé que a estas alturas estáis todavía decidiendo vuestro próximo disfraz de carnaval y que sabéis que lo más sencillo sería plantarle una peluca rubia a vuestros maridos y aprovechar los dos lenguados que os han quedado por pechos para disfrazaros de Lauren Postigo y Yolanda Mora casándose por el rito Zulú.

Cobras telefónicas

Queridas futuras adictas al bótox y amigas mías todas, sé que estos últimos quince días han sido muy duros. Sé que han sucedido, han pasado, han acontecido cosas difíciles de digerir y que nadie se esperaba. El cierre de Cazamariposas, el timo de los billetes del tal Avlo (el Ave lowcost) a 5€ o contemplar a tu marido tirado en el sofá con una leve afonía y dos toses y media alargando la mano con los ojos entrecerrados convencido de que es el primer caso de Coronavirus en España y que claramente se está muriendo, son solo algunos de los últimos acontecimientos audiovisuales que no vamos a poder olvidar jamás. Como tampoco el día que Carmen Bazán casi decapita a su amiga con la puerta del maletero de su coche.

Cómo recuperé mi coche robado (Parte 2)

Bienaventuradas chochas, querría haber hecho una introducción distendida y dicharachera para esta nueva y esperada entrada, pero soy consciente de que llegados a una edad y a un cierto nivel de chochismo tener que esperar, esperar como concepto, esperar en general, es igual de complicado que mantener los talones hidratados en verano. Siete días enteros con sus amaneceres y sus atardeceres para conocer el final del episodio del coche robado son muchos días. Así que tranquilos y tranquilas todas. Sin más preámbulos voy a comunicaros que el jueves ya está aquí, la entrada ya está aquí y el desenlace está a tan solo unas líneas de aquí. Agárrense bien los hilos tensores de la cara, amigas, porque vamos allá.

Cómo recuperé mi coche robado

Queridas amigas con pequeñas pérdidas de orina al estornudar y amigos con tendencia a las flatulencias involuntarias, controlad vuestros esfínteres durante los próximos 8 minutos. Sentaos, paraos y dejad de hacer lo que estabais haciendo. Éste es, posiblemente, el post más surrealista que vais leer en toda vuestra vida, más surrealista incluso que cuando vimos a Ana Obregón en un capítulo del Equipo A con una pistola y doblada en español por sí misma.

Nueva era chochil

Amigas reinonas todas, tengo que deciros que el desgraciado robo de mi coche con cierre centralizado 100% seguro, elevalunas eléctrico, cámara trasera de aparcamiento y otros tantos avances tecnológicos de última generación, ha supuesto un cambio radical en mi vida. Un cambio tan revolucionario que yo creo que podemos hablar tranquilamente de una nueva era. Sí, lo mismo que cuando se estudia la vida de Van Gogh y se divide su biografía y su obra por etapas, o lo mismo que le sucedió a Palomo Linares cuando abandonó los ruedos para ser pintor y presentó su primera colección llamada muy originalmente «Piel de toro».

Espectáculo eurovisivo

Amantes del jolgorio y del ocio petardo sin filtros, esta semana es especialmente relevante para todos nosotros. Algo muy importante está a punto de suceder. Algo que llevamos un año esperando. Algo que va a cambiar nuestras vidas próximamente y que nos mantendrá enganchados durante varios días. Algo de lo que no podremos dejar de hablar y que afectará a nuestra percepción del universo, modificará nuestros referentes morales e impactará de lleno en nuestro sistema de creencias. Sí amigas, estoy hablando de… EUROVISIÓN.