Crónica de unas Navidades chochas

Bienaventuradas amigas y seguidoras del chochismo. Me complace informaros de que en 2019 vuelven las buenas costumbres: las dietas milagro, los conflictos vecinales con el viejo chocho que me acusa de haberle rallado el coche y me exige hacer un parte, las limpiezas generales del hogar, Kiko Rivera entrando en un reality de Telecinco con una gorra que por cierto tiene mi marido hipster y la cual ya se ha encargado de tirar al contenedor de la humana y sí amigas, este nuestro blog.

El Black Friday y otras desilusiones

Queridas amigas y conocidas que os debatís entre la dieta Pronokal, iniciarse en el yoga, cambiarse el color del pelo, divorciarse o hacerse un lipoláser. Sé que estos días estáis nerviosas y agitadas. Os habéis puesto un aviso en el calendario del móvil, del email, lo habéis escrito en un papel y lo habéis pegado en la nevera y hasta en el monedero. Sé que estos días son una cuenta atrás para vosotras y sé, también, que esta noche dormiréis con la tarjeta de crédito en la mano. Sí queridas seguidoras del chochismo, mañana es el día. Mañana es el Black Friday.

La montaña y sus excursiones diabólicas

Queridas amigas y conocidas, me veo en la extrema obligación de escribir un post de alerta sobre la salud pública. Un post de prevención de accidentes, de educación socioambiental, de preservación del bienestar físico y mental. En definitiva, un post que vela por vuestras vidas y que tiene como objetivo protegeros y alertaros sobre uno de los grandes peligros mundiales a los que nos enfrentamos actualmente: la montaña.

El inglés

Señoras y señores que orinan con la puerta abierta en un baño público porque están de vuelta de todo y les importan aproximadamente 3 pitos que les vean alguna de sus vergüenzas. Esta semana no vamos a hablar de pérdidas de orina, aunque podríamos. Tampoco vamos a hablar de por qué la hija de Carmen Sevilla no deja a Norma Duval visitar a la que fuera musa del Telecupón y de las ovejitas, ni del estropicio que te haces en las uñas cuando intentas arrancarte la manicura semi permanente shellac a pellizcos porque te da pereza ir a que te la quiten. No. Hoy vamos a hablar de algo más profundo y útil para nuestras mentes: el inglés.

Cuando viajas y eres una chocha

Amigas y conocidas avispadas seguidoras todas del chochismo. Supongo que a estas alturas ya os habréis dado cuenta. Sí, llegada a una cierta edad tienes más pelos en el bigote que firmeza en tus pechos, pero este no es el tema ahora. Sé que habéis notado que este nuestro blog no goza de mucha regularidad últimamente y que la semana pasada no hubo post. No avisé, no dije nada y me quedé tan pancha.

La ansiedad

Os encanta un drama, os encanta un conflicto. Y no os culpo. El chochismo tiene esas cosas… pelearte con alguien es necesario, dar tu humilde opinión sin que te la hayan pedido, aunque pueda generar una hecatombe, es también necesario y comentar la vida, que no criticar, se ha convertido en una necesidad básica, muy por delante a la de comer. Porque os digo otra cosa, una chocha come por comer, come porque toca, porque una chocha nunca tiene hambre. Jamás. Si una chocha como Terelu se come una porra es por ansiedad pura y dura.

Adicciones

Señoras reinonas todas, lectoras y seguidoras de este nuestro blog. Septiembre es el mes de los buenos propósitos. Es el mes en el que te propones perder por lo menos 27 kilos, apuntarte a yoga aéreo, colgarte de una cinta elástica y dar vueltas diabólicamente mientras tonificas tu abdomen, tus muslos, esa chicha flácida que se te une inoportunamente en la entrepierna y hasta el mismísimo coquieso. Es el mes en el que decides retomar tus clases de inglés, aunque tenga que ser con los casetes de Home English que has encontrado haciendo la limpieza de armarios que también te has propuesto hacer. El mes en el que prometes peinarte con plancha incluida y ponerte por lo menos BB Cream cada vez que salgas de casa. EL mes en el que hacer una colección de zapatos en miniatura se te antoja como la mejor idea del mundo.

Vacaciones chochiles

Amigas con papagayos colgones y amigos con esfínteres sueltos a los que se les caen las ventosidades en cualquier lugar y ocasión. Ha pasado mucho tiempo, lo sé. Mucho más de lo que me hubiera gustado. Esto en realidad iba a ser un parón de 4 semanas para que las estadísticas de este nuestro blog no se hundieran con el calor de agosto y vuestro mood verbenero. Pero al final se ha convertido en una ausencia tan larga como la que protagoniza todos los veranos Ana Rosa Quintana. Ella lo hace para operarse de arriba a abajo y empezar temporada con buena cara. Pero este no es el caso, amigas. Yo no tengo la suerte de la reina de las mañanas ni la de Carmen Borrego sin su papada.

Dramas veraniegos picantes

Existe una sensación muy desagradable y muy común estos días. Ese momento en el que, después de estar varios minutos sentada en la misma silla, una silla sin tapizar, una silla de bar, una silla metálica, una silla de madera normal y corriente, te levantas y ves que la has mojado. Que hay un pequeño círculo húmedo mirándote a los ojos porque a tu coquieso le ha dado por sudar con este calor infernal y el sudor ha calado tu tena lady, tus bragas, tu pantalón y ha llegado hasta la silla.

Dos chochos en el Mad Cool

Chochas, chochos, amigos y amigas todas. Antes de profundizar en la temática de esta semana quiero pedir un minuto de silencio. 60 segundos de mutismo para agradecerles a todo los dioses que mi marido y yo hayamos sobrevivido al Mad Cool 2018. Porque, si habéis estado atentos a la prensa y al telediario los últimos días, sabréis que el festival indie hipster madrileño resultó ser un desastre total. Un desastre nivel Azúcar Moreno huyendo indignadas del escenario de Eurovisión 1990 porque no sabían cuándo tenían que empezar a cantar.