Noche de fiesta

Amigas y conocidas premenopáusicas y señores con incipiente caída de testículos, bienvenidos una semana más al blog. Hace unos días inauguramos oficialmente la primavera, no la del calendario, sino la de verdad, la que te obliga a poner una lavadora con todos tus abrigos, plancharlos y guardarlos en el armario. Esa misma estación en la que te entra el abarrunto de descolgar todas las cortinas, vaciar las estanterías, reorganizar los cajones de la cocina y limpiar las persianas agujero por agujero sin importarte que, más allá de tus ventanas, hay 8 millones de toneladas de polen esperando a posarse en tu terraza. Vamos, que tu casa dura impoluta lo mismo que Kiko Rivera en un reality show. Pero a ti te da igual. Estás feliz porque sabes que con la primavera también comienza la época verbenera de salidas nocturnas varias. Salidas nocturnas que, ahora que eres una chocha, cuentas con los dedos de una mano y que necesitan meses de planificación y un recordatorio enorme en tu agenda imantada de la nevera.

Cómo han cambiado las fiestas… Tú que cerrabas todos los locales nocturnos, que salías 2 noches seguidas en un mismo fin de semana, que hasta salías un jueves y te ibas de empalme al trabajo, que quedabas para tomar algo por la tarde con una amiga y terminabas de fiesta en el piso de unos extranjeros desconocidos haciéndote BFF de un gay australiano con el que acababas bailando en el balcón todas las canciones ganadoras de Eurovisión de los últimos 4 años. Tú eras un espíritu libre con bien de colágeno en tu cuerpo y tu filosofía de vida se basaba en la improvisación y en disfrutar, que la noche es joven, que la noche es…

 

Pero, bienaventuradas chochas, la noche sigue siendo joven pero yo soy una chocha y para aceptar un plan que empiece más tarde de las 22PM tengo que rellenar una instancia con 15 días hábiles de antelación y organizar todo un plan logístico familiar para encalomar a mi inicio de chocha a dormir a casa de la yaya.

Tu preparación para la noche de fiesta también comienza mucho antes. Tú que te habías maquillado en el trabajo y te habías cambiado en el coche ahora empiezas a escoger modelito a las 3 de la tarde. Es entonces cuando ves que no tienes nada nocturno que ponerte y te vas al Zara a comprarte algún trapito de los que le has visto a las influencers que sigues por Instagram. Vuelves a casa con tu outfit, te duchas, te depilas, te vistes, te maquillas como una puerta, te perfumas hasta que le haces otro agujero a la capa de ozono y te sientas en una silla de la mesa del comedor porque son las 8 y media de la tarde y hasta las 10 no has quedado y si te sientas en el sofá corres el peligro de dormirte.

De hecho estás tan cansada y tienes tantas ganas de rajarte que decides salir de casa mucho antes de lo previsto. En 20 minutos has aparcado, entras en el local de la fiesta de cumpleaños de tu amigo y te das cuenta que eres LA PRIMERA en llegar. Aprovechas tu ventaja para tirarte en plancha al catering y devorar cuatro trozos de pizza, que ya se sabe que en estas fiestas a veces la comida escasea y tienes que hacer colchón en el estómago para las dos CocaColas que te piensas tomar. Sí, con cafeína y azúcares añadidos. Esta noche lo petas.

Pasadas dos horas tus amigos están tal que así:

Y tú los observas desde la comodidad de una butaca alta acolchada porque tus pies ya no están acostumbrados a llevar tacones y necesitarías 8 Compeed ampollas para remontar la situación. Pero, de pronto, la idea de que no volverás a salir de fiesta en 6 meses se propaga por todas tus neuronas y decides quitarte los zapatos, bajarte con una grúa del taburete y darlo todo.

Qué jolgorio, qué de risas, que bien me lo estoy pasando pero OH MY GOODNESS, ¿son las 3 de la mañana? Eso es tarde nivel after para ti, así que coges tu bolso y tus zapatos y, como hace una buena chocha, te vas a la francesa sin despedirte de nadie.

Al día siguiente te despiertas a las 10 y media de la mañana para ir a recoger a tu querida descendiente con un cuerpo lleno de agujetas como si te hubieras pasado la noche bailando Pole Dance a lo Ana y los siete.

Tienes una resaca que no te la aguantas aunque, insisto, solo te bebiste dos CocaColas. Vas a tardar aproximadamente 3 días en recomponerte y es entonces cuando decides que la noche ya no es para ti y que la única noche de fiesta a la que piensas asistir próximamente es a la que organiza José Luis Moreno en Televisión Española.

Sí, no hace tantos años este tipo de desfiles mixtos tan gratuitos aparecían en la televisión pública de nuestro país. Una maravilla audiovisual.

Palabra de chocha.

 

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