El ahorro

Hace algunos años, cuando los sobacos ibéricos detectaban la llegada de la primavera, tú cogías tu tarjeta de crédito y te fundías el sueldo en trapitos novedosos con los que acudir a los 300 eventos sociales apuntados en tu agenda de planificación semanal. Luego, pasabas por una farmacia a comprarte el tratamiento completo para talones agrietados de Dr.Scholl y te entregabas sin pestañear a las primeras ofertas en cremas solares con un poco de maquillaje, aún sabiendo que, tal y como cuenta la leyenda, las cremas se estropean de un año para otro y que al año siguiente las tendrías que tirar casi sin estrenar. Tú y toda tu vitalidad flamenca no pensabais en nada más que en disfrutar de la vida mediterráneamente.

Amigas mías, cómo ha cambiado la cosa. Desde que el chochismo vino a mí, el ocio y jolgorio personal sin mesura han desaparecido. El carpe diem dejó de llevarse desde que todo el mundo se lo puso en la BIO de Instagram y ahora mi mente perversa ha dejado de disfrutar del presente y se ha dedicado a crear metas, objetivos y sueños por los que luchar. He aquí el top 3 de mi lista de prioridades:

1. Comprarme una casa con 5 habitaciones, 3 baños, salón con chimenea, un concepto abierto de comedor y cocina con isla central y espacio de almacenaje. Bueno, lo del espacio de almacenaje me conformo con poder tener un vestidor de esos que tienen un puf en medio para apoltronarte mientras decides qué zapatos ponerte. Pero lo de la isla central en la cocina… Estimadas chochas, ¿me comprendéis si os digo que es una necesidad básica irrenunciable, verdad? Como también lo es que mi futura casa tenga un bonito jardín, una piscina infinita de agua salada y una zona chillout exterior con sofás blancos y muchos cojines en los que retozarme mientras hojeo la revista El Mueble y modifico la decoración de mi hogar por tercera vez.

2. Pegarme dos mega viajes al año y organizar una escapada cada fin de semana.

3. Hacerme retoquitos varios. El primero de mi wishlist sería operarme los dos lenguados que me han quedado por tetas, cortar mis sujetadores y convertirlos en trapos y ponerme tops con la espalda descubierta hasta en invierno. Y, bueno, ya que me pongo a entrar en un quirófano, y para aprovechar la anestesia general, añade un raspadito de caderas, unos hilos tensores en la cara y un par de chiatazos de ácido hialurónico para tener los morros de Angelina Jolie.

Unos objetivos en la vida muy caros, como podéis comprobar. Así que, como soy una señora práctica y sé que la lotería no me va a tocar jamás, he decidido recientemente comenzar a ahorrar. El primer paso de mi operación ahorro ha sido analizar mis finanzas o, dicho de una manera que toda chocha va a entender, he elaborado un Excel de gastos. Nunca pensé que una hoja con rectángulos me iba a dar más disgustos que la noche que Arlequín estampó su coche en la Cibeles con Loly Álvarez de copiloto.

Después de repasar tres veces mi Excel de gastos llegué a la conclusión de que era todo muy necesario y que no podíamos recortar nada de nada. Así que mi operación ahorro derivó en una operación vamos a buscar otros ingresos. Mi plan era perfecto: generar más dinero y que ese dinero extra sin Cofidis de por medio sirviera para ahorrar.

Descartada la opción de hacerme distribuidora de Avon (que lo pensé), decidí que mi dinero extra me lo iba a facilitar Wallapop. Total, mi piso de 75 metros cuadrados está repleto de cosas que no necesito. En mi cabeza era una idea genial, pero queridos, la gente es muy rata. Siempre pretenden que tú les lleves el producto hasta la puerta de su casa cuál melonero y te regatean hasta la magnífica oferta de 50€ euros por unos zapatos Replay que llevé asiduamente en el verano de 2008 y que mantienen todavía la marca de mis pies sudados. Incomprensible.

Así que, con la única venta a mis espaldas de unos descansos de mi hija por 8 euros, decidí abortar misión y apuntarme a dos agencias de publicidad. Sí, amigas. En publicidad se necesitan perfiles de todo tipo (incluso bajitas) y por un papel protagonista de una marca de infusiones de dieta igual te pagan 850 euros  y solo tienes que trabajar un día. Era la solución ideal. Así que, con todas mis ansias de dinero, me presenté a tres castings. En el primero y repito EL PRIMER casting de mi carrera como actriz publicitaria me pidieron que bailara con unas gafas puestas, pero mis danzas de hotel de Benidorm y mi cara de me estoy aguantando una pérdida de orina con tanto movimiento parece que no les convencieron. En el segundo casting me hicieron comerme una galleta de esas que para tragártela te tienes que beber un litro de agua y luego te cagas las patas abajo por su efecto digestive. Y me la comí, pero resulta que mi ojos entornados no supieron transmitir toda la alegría de vivir que se suponía que me tenía que producir la galleta. Una pena… Mi tercer casting fue diferente. Ahí sí que lo di todo y me marqué una interpretación digna de Sonia Monroy.

En realidad solo tenía que sentarme y hacer que cenaba con dos amigos de toda la vida interpretados por dos modelos publicitarios que debieron flipar bastante (como todos los allí presentes) con mi arsenal de poses, risotadas y palmadas al aire de homenaje a la Feria de Abril. Yo salí de allí creyéndome que era la nueva Meryl Streep de la vida pero, ¿a vosotros os llamaron? A mí tampoco…

Así que, con todo el dolor de mi corazón latino de sangre caliente pegada a tu piel, recuperé mi Excel de gastos. Mirándolo con la perspectiva del fracaso como modelo publicitaria y vendedora de Wallapop vi claramente que mi ahorro tenía que pasar por reducir las partidas de energía, caprichitos y compras del hogar. Bye bye a la aplicación de Asos, Zara y Amazon. Bye bye a fregar los platos con agua caliente. Bye bye a la suavidad de manos. Hola a poner la lavadora a las 5 y media de la mañana y hola a comprar solo ofertas. Malditas ofertas… Prometo post especial sobre ofertas perturbadoras. Mientras tanto, un poco de Terelu Campos bailando, que siempre apetece.

 

Palabra de chocha.

 

4 comments
  1. Simplemente, me encanta!
    Me encantaría volver a verte pronto y retomar algún ratito veraniego de «no-chochismo». Aunque el chochismo mola y mucho!!

    (Una andaluza de Jaén)

  2. Jaajajjajaja xD

  3. Increible….. una realidad en toda regla, como mami de una cachorra de 2 añitos como te entiendo en eso de salir de fiesta…. necesitas unos 15 dias para empaquetarla a los abus y tu con la culpa… al dia diguiente q no te arrastras del resacon y ya es cusndo dices, no salgo.

    1. jajaja totalmente… El sentimiento de culpa acecha durante toda la noche de fiesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *