Cómo recuperé mi coche robado (Parte 2)

Bienaventuradas chochas, querría haber hecho una introducción distendida y dicharachera para esta nueva y esperada entrada, pero soy consciente de que llegados a una edad y a un cierto nivel de chochismo tener que esperar, esperar como concepto, esperar en general, es igual de complicado que mantener los talones hidratados en verano. Siete días enteros con sus amaneceres y sus atardeceres para conocer el final del episodio del coche robado son muchos días. Así que tranquilos y tranquilas todas. Sin más preámbulos voy a comunicaros que el jueves ya está aquí, la entrada ya está aquí y el desenlace está a tan solo unas líneas de aquí. Agárrense bien los hilos tensores de la cara, amigas, porque vamos allá.

En episodios anteriores os conté que mi flamante RIP coche robado en la puerta de mi casa justo delante del Mercadona se había convertido en mi flamante EX-RIP coche después de que unos simpáticos y serviciales guardias civiles de la Línea de la Concepción (Cádiz) lo encontraran en plena operación antidroga. Los heroicos agentes fueron los encargados de comunicarme tan esperado hallazgo (eh, ¿no?) y lo hicieron con nocturnidad, alevosía y rompiendo la magia de una cena de amigos de la infancia el ya conocido como fatídico 24 de mayo de 2018. La llamada que me realizaron fue igual de dura y devastadora que cualquiera de los desmayos fingidos de Aramís Fuster.

Los pizpiretos guardias civiles me anunciaron que mi coche había aparecido sin asientos traseros, con un pequeño golpe por detrás y preparado, listos, ya para pasar droga de la buena. Me lo dijeron todo de carrerilla, con mucha gracia y salero y añadiendo que debía ponerme en contacto de inmediato con mi compañía de seguros  y proceder a la recuperación de mi EX-RIP coche.

Total que al día siguiente llamé al 902 de Línea Directa y ¿cuál fue mi sorpresa amigas y conocidas? Que mis hasta ahora mejores amigos de la aseguradora, aquellos que me habían dicho que cubrían el robo de mi coche y me iban a indemnizar o a darme un coche nuevo, ESOS mejores amigos, empezaban a desentenderse del tema y a marearme nivel Marujita Díaz dando vueltas con los ojos.

Después de marcar 3 extensiones, pasar por 7 departamentos y hablar con 9 agentes diferentes, por fin me explicaron que en sus planes sí estaba arreglarme el coche, pero que lo iban a hacer en un taller colaborador de la Línea de la Concepción, sin dejarme la opción de ver mi EX-RIP coche. Yo les contesté que quería que me trasladaran el coche a Barcelona, verlo, y que me lo peritaran y arreglaran aquí.  Vamos, algo lógico, digo yo… Pero ellos contestaron que:

Maquiavélico agente de Línea Directa: «Su póliza solo cubre una asistencia en viaje de hasta 200 km, por lo que tendrá que hacerse cargo usted del resto. Más o menos el km de grúa sale por unos 0,90 céntimos, así que el traslado le costará 800€».

Vamos, que te roban el coche, aparece en la otra punta de España y van los todistas de Línea Directa y te piden 800€ por remolcarlo hasta tu casa porque, amigas y conocidas, ellos consideran que este servicio es una asistencia en viaje. Lo mismo que cuando se te pincha una rueda o te quedas sin gasolina.

Si lo hubiera tenido delante hubiera reaccionado como Margarita Seisdedos cuando Arlequín intentó regalarle un ramo de flores a su hija Tamara, después Ambar y ahora Yurena. Pero no, en vez de eso, colgué el teléfono y empecé a buscar vuelos baratos en Internet.

Mi nuevo e infalible plan era invertir mucho menos de 800 euros en viajar hasta la Línea de la Concepción, comprar un bidón de gasolina y prenderle fuego al maldito coche hasta que se quedara en el chasis y mis ex amigos de Línea Directa se vieran obligados a indemnizarme, esta vez ya no por robo, sino por incendio. Me encontraba ya ultimando los detalles del que iba a ser mi modus operandi cuando, de repente, mis pizpiretos amigos los guardias civiles nominados a la medalla al mérito al trabajo decidieron llamar a mi móvil devolviéndome a la realidad al estilo Antonio Resines en el final de Los Serrano.

Querían saber cuándo iba a retirar mi EX-RIP coche de su cuartelillo. Y entonces sucedió. En medio de la calle, rodeada de palomas, con viento y sin laca para fijar mi pelo, me puse a llorar. Un llanto desconsolado de esos que se te caen los mocos y te los limpias con la manga de la camisa porque has salido del trabajo con lo puesto en una breve pausa de 38 minutos para llamar por teléfono. Le conté a mi amigo el sargento todo mi drama existencial, lo de los 200 km, los 800 euros, lo de los tuppers perdidos de mi madre en el coche, lo del suelo pélvico atrofiado, lo de mi metro cincuenta y siete, lo de la decadencia de la noche marvellí, y hasta lo de Maxim Huerta como nuevo ministro.

Total, que mi nuevo BFF el sargento del cuartel general de la guardia civil de la Línea de la Concepción se puso en modo coach Cristina Soria en Sálvame y me dijo que no me sofocara ni me cogiera ese berrinche, que la aseguradora tenía que cubrirme sí o sí el desplazamiento y que si no lo hacían…

Sargento majo de la guardia civil: «Cojo yo ahora mismo y me borro todos los seguros que tengo con ellos.»

Mi reciente mejor amigo me había dado alas para iniciar una cruzada inquisitiva contra Línea Directa. Y lo siento por Matías Prats y todo su tinte Just for Men.

Solo tuve que leer 4 comentarios en un foro de enfemenino para sacar la Ally McBeal que siempre he llevado dentro e iniciar primero una campaña en Twitter y, luego, una serie de amenazas a todos los agentes habidos y por haber del servicio al cliente de Línea Directa incluyendo las palabras denuncia, querella, abogados (inventados) y una lista interminable de daños y perjuicios. Así que, después de gastarme en el 902 aproximadamente los 800 euros que costaba trasladar el coche en grúa, finalmente, me llamó un responsable de la compañía para disculparse y anunciarme que iban a remolcarme el EX-RIP coche hasta Barcelona (gratis), que lo llevarían al taller que yo escogiera y que me lo arreglarían.

Y después de 8 días de interminable traslado ayer, por fin, llegó mi coche robado al taller. Con un golpe por detrás que le dieron los señores traficantes al coche patrulla de mis amigos los guardias civiles cuando intentaban escapar del control antidroga. Con el freno de mano roto, las barras del techo arrancadas, el lateral derecho rallado, la puerta trasera hundida y 35 barras de pan del Aldi.

Resultó que me robaron el coche unos traficantes chochos que no pudieron resistirse a la oferta del 3×2 en barras de pan del Aldi…

Palabra de chocha.

3 comments
  1. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJa Love it!!!!

  2. Ay, bueno me alegro que al final se solucionara. Con las amigas ya estábamos pensando en hacer una colecta o un calendario solidario con fotos picantes… La Lupe ya había empezado el régimen, pero desde que le dije que habías recuperado el coche ya ha vuelto a su dieta a base de Magnuns Fraps.

    1. jajaja qué maravillosas todas. Disfrutad del Magnum Fraps, claro que sí, que las dietas no funcionan. Para adelgazar hay que ir 3 meses a Supervivientes como hizo Rosa Benito y Mila Ximénez, que se quedaron estupendas.

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