Cuando viajas y eres una chocha

Amigas y conocidas avispadas seguidoras todas del chochismo. Supongo que a estas alturas ya os habréis dado cuenta. Sí, llegada a una cierta edad tienes más pelos en el bigote que firmeza en tus pechos, pero este no es el tema ahora. Sé que habéis notado que este nuestro blog no goza de mucha regularidad últimamente y que la semana pasada no hubo post. No avisé, no dije nada y me quedé tan pancha.

La ansiedad

Os encanta un drama, os encanta un conflicto. Y no os culpo. El chochismo tiene esas cosas… pelearte con alguien es necesario, dar tu humilde opinión sin que te la hayan pedido, aunque pueda generar una hecatombe, es también necesario y comentar la vida, que no criticar, se ha convertido en una necesidad básica, muy por delante a la de comer. Porque os digo otra cosa, una chocha come por comer, come porque toca, porque una chocha nunca tiene hambre. Jamás. Si una chocha como Terelu se come una porra es por ansiedad pura y dura.

Adicciones

Señoras reinonas todas, lectoras y seguidoras de este nuestro blog. Septiembre es el mes de los buenos propósitos. Es el mes en el que te propones perder por lo menos 27 kilos, apuntarte a yoga aéreo, colgarte de una cinta elástica y dar vueltas diabólicamente mientras tonificas tu abdomen, tus muslos, esa chicha flácida que se te une inoportunamente en la entrepierna y hasta el mismísimo coquieso. Es el mes en el que decides retomar tus clases de inglés, aunque tenga que ser con los casetes de Home English que has encontrado haciendo la limpieza de armarios que también te has propuesto hacer. El mes en el que prometes peinarte con plancha incluida y ponerte por lo menos BB Cream cada vez que salgas de casa. EL mes en el que hacer una colección de zapatos en miniatura se te antoja como la mejor idea del mundo.

Vacaciones chochiles

Amigas con papagayos colgones y amigos con esfínteres sueltos a los que se les caen las ventosidades en cualquier lugar y ocasión. Ha pasado mucho tiempo, lo sé. Mucho más de lo que me hubiera gustado. Esto en realidad iba a ser un parón de 4 semanas para que las estadísticas de este nuestro blog no se hundieran con el calor de agosto y vuestro mood verbenero. Pero al final se ha convertido en una ausencia tan larga como la que protagoniza todos los veranos Ana Rosa Quintana. Ella lo hace para operarse de arriba a abajo y empezar temporada con buena cara. Pero este no es el caso, amigas. Yo no tengo la suerte de la reina de las mañanas ni la de Carmen Borrego sin su papada.

Dramas veraniegos picantes

Existe una sensación muy desagradable y muy común estos días. Ese momento en el que, después de estar varios minutos sentada en la misma silla, una silla sin tapizar, una silla de bar, una silla metálica, una silla de madera normal y corriente, te levantas y ves que la has mojado. Que hay un pequeño círculo húmedo mirándote a los ojos porque a tu coquieso le ha dado por sudar con este calor infernal y el sudor ha calado tu tena lady, tus bragas, tu pantalón y ha llegado hasta la silla.

Dos chochos en el Mad Cool

Chochas, chochos, amigos y amigas todas. Antes de profundizar en la temática de esta semana quiero pedir un minuto de silencio. 60 segundos de mutismo para agradecerles a todo los dioses que mi marido y yo hayamos sobrevivido al Mad Cool 2018. Porque, si habéis estado atentos a la prensa y al telediario los últimos días, sabréis que el festival indie hipster madrileño resultó ser un desastre total. Un desastre nivel Azúcar Moreno huyendo indignadas del escenario de Eurovisión 1990 porque no sabían cuándo tenían que empezar a cantar.

Maridos enfermos

Queridas amigas, querida familia y queridísimos Piscis. La audiencia ha hablado. La audiencia ha decidido. Y esta semana lo que queréis leer aquí y ahora es un relato sobre maridos enfermos. Una crónica en primera persona y basada 100% en hechos reales que arrojará luz a una problemática social creciente e invisible. Algo de lo que no se habla. Algo que nadie reconoce. Algo que se sufre en silencio y que no existe Hemoal que lo solucione. Quizás tú no quieras reconocerlo pero la siguiente afirmación es una verdad como un templo. Una verdad aplastante, solo comparable al hecho irrefutable de que a tu madre le huele la ropa recién lavada mejor que a ti. Incluso usando el mismo detergente y suavizante no has conseguido igualar su aroma y eso te perturba y te atormenta.

Así es un shooting para una chocha

Bienaventuradas seguidoras del chochismo y de este nuestro blog, sé que ansiabais esta entrada a primera hora de la mañana pero ser chocha es muy duro y esta semana voy tarde. Durante los últimos días han pasado cosas muy perturbadoras en mi vida que me han mantenido en parálisis existencial. Cosas como que el otro día me enteré que las palabras este, ese y sus correspondientes femeninos y plurales no se acentúan nunca jamás, ni cuando actúan como pronombres. Una nueva norma de las momias de la Real Academia de la Lengua que aprobaron hace ya algunos años y que yo me había perdido. Como cuando te enteras de que Andy y Lucas han sacado nuevo disco y que ahora el gordo es el delgado y el delgado es el gordo.

¡Hola verano!

No, lo que sientes no son los sofocos propios de la menopausia, no tiene nada que ver con la bilirrubina, ni con Juan Luis Guerra, ni se llama obsesión, ni es amor. Tu cuerpo no está pidiendo a gritos que te inyectes un poco de botox en las axilas así, porque sí. Lo que a ti te sucede, amiga chocha, tiene una explicación muy sencilla. Sí, queridas mías, hoy jueves 21 de junio, por si no lo sabíais y por si vuestro Instagram no os lo ha dejado suficientemente claro… ¡Ha llegado el verano!