Aburrimiento chochil

Queridas amigas con reservas de óvulos en peligro de extinción y amigos con próstatas preatrofiadas, esta semana muchas de vosotras habéis tenido puente… Suertudas todas y malditas las que hayáis predicado vuestros planes y viajes all around the world en Instagram. Hay chochas que no hemos tenido el gusto de actualizar nuestros perfiles sociales con fotos novedosas de campos asilvestrados porque NO HEMOS TENIDO PUENTE. Pero no pasa nada, lo acepto, doy gracias porque mi cuerpo saleroso ha abandonado la cola del Inem y me conformo sin puente. Con un fin de semana de ambiente primaveral dudoso y un festivo en martes con un tiempo más tropical que los monzones asiáticos, me ha dado tiempo hasta de aburrirme.

El aburrimiento es un tema, sí señoras. El aburrimiento es un estado que toda chocha combate. Algunas se apuntan a patchwork y llenan a sus amigos de colchas y mantas, otras pintan cuadros de dudosa calidad estilística hasta para decorar el lavabo, algunas otras se lanzan a la cocina y hacen flanes y pasteles para toda la comunidad de vecinos (incluido el chocho maligno que te ha acusado de rayarle el coche) y otras se apuntan al gimnasio para ir a chochonear, que no a hacer deporte. Pero hay chochas que nada de eso les sirve. Chochas premium versión alfa plus que necesitan hacer 3.472 cosas diferentes para no aburrirse en esta vida de eslóganes Mr.Wonderful.

Pues sí, esa soy yo. Como me queden 30 minutos huérfanos de planes de ocio y sin nada que limpiar, recoger, comprar, organizar o mandar… Amigas, ahí sí, tenemos un problema. Tanto es así que el otro día decidí salir a correr después de un embarazo, un posparto, una lactancia materna, una conciliación familiar muy dura y 205 excusas. Casi 4 años hacía que mi musculatura corporal en general no pestañeaba. Recuperé mi outfit de running de cuando era joven, soltera y me ligué a mi rockstar y me fui a correr por los prados de mi pueblo. El objetivo no era muy ambicioso: correr 20 minutos seguidos para comenzar la rutina deportiva otra vez. ¿Y cuánto creéis que duró mi cuerpo ibérico? Menos de 3 minutos. 

No había terminado la primera canción de mi lista de Spotify motivadora que yo ya tenía un flato nivel apendicitis. Decidí parar dignamente, masticar los dos mosquitos que me habían entrado en la boca y proseguir mi marcha caminando rápido. Después de 5 minutos me santigüé y empecé a correr de nuevo. La cosa esta vez iba bien, mi mente planificaba la publicación de Instagram para comunicar mi «vuelta al running» pero entonces fui adelantada sin piedad por dos chochas seniles que habían salido a caminar con sus palos del Decathlon. Me saludaron y cuchichearon entre ellas con gestos claros de critiqueo. Y entonces me di cuenta que yo no estaba corriendo, sino dando pequeños saltos con un desplazamiento de 3 centímetros el saltito. Bochornoso nivel Juanito el Golosina levantándose de una cama.

Aburrida del deporte, el otro día decidí que, para romper con la rutina, iba a salir con mi madre a descubrir supermercados nuevos y de confianza. La de la panadería nos dijo que habían abierto un Aldi en el pueblo de al lado y allí nos plantamos esa misma tarde. Estuvimos dando vueltas por los pasillos una hora y cuarto. Comparando ofertas y leyendo etiquetas, claro que sí, como tiene que ser. Salimos con un arsenal de productos bio y ecológicos que el otro día tiré caducados. Total, un despilfarro.

 

La conclusión de todos estos chascarrillos es que las chochas nos aburrimos de todo. Bueno, te aburres de todo menos de tu familia porque (1) no la puedes cambiar y (2) al que podrías cambiar que es a tu marido, el chochismo te ha enseñado a quererlo y a capear las crisis amorosas de otra manera. Vamos, que la rutina que te hizo romper 2 relaciones y 3 inicios de aventura amorosa ahora ya no está tan mal considerada en tu vida de chocha y has aprendido a superar los baches sentimentales siguiendo a todos los protagonistas de la serie Vikingos por Instagram.

Porque sí. Porque tú con abrir los ojos por la mañana y ver en tu timeline esos torsos desnudos ya te da la vidilla que necesitas. No te hacen falta amantes que te compliquen la vida porque sabes que con ellos también acabaría instalándose la rutina, te da una pereza horrorosa y jamás serían tan especiales como tu marido, con el que has adquirido un nivel de confianza insuperable después de que recibiera la gracia de Dios de ver tu pepe tamaño agujero negro del espacio con un cráneo saliendo. Además, eres consciente de que todos los estudios sociológicos apuntan a que acabaremos todos divorciados, así que tu instinto de chocha te grita «relájate y disfruta del momento que cuando tengas 40 años y te separes podrás ir a Hawaii a que un surfero papachombo de 25 años se enamore perdidamente de ti y con el que te podrás retozar bajo la comodidad de una cascada».

Ese es, amigas, el argumento de mi película preferida: Flirting with forty. Una maravilla audiovisual en la que, como habréis podido notar, la protagonista que dice tener 40 años, tiene en realidad 60. Es un pequeño detalle sin importancia. Aquí lo que interesa es que las películas de sobremesa de Antena 3 (que no las de La 1, que han comprado un paquete de pelis alemanas que son malísimas) son realidades chochiles puras. Y qué queréis que os diga… Yo prefiero tener como referencia una película de una Antonia que se va a Hawaii y se triunfa al instructor cachas del hotel todo incluido, que una película en la que aparece una mujer morena que se obsesiona con tu marido y a la que tienes que matar rozándola con el retrovisor de tu coche, después de haberle clavado 2 cuchillos jamoneros, las tijeras de podar del jardín y un abrecartas y que se quedara tan pancha.

Palabra de chocha.

4 comments
  1. De todos creo que este es con el que más me he reído!!!!! Gracias por compartir estas cosas, me siento tan identificada y me río tantísimo!!!!

  2. me parto mucho

  3. «… tu marido, con el que has adquirido un nivel de confianza insuperable después de que recibiera la gracia de Dios de ver tu pepe tamaño agujero negro del espacio con un cráneo saliendo»
    Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja buenísimo!

  4. Muy bueno

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