La dyson

Queridas compatriotas todas, sé que vuestros suelos pélvicos se han abandonado a la blandura y a la mansedumbre más absoluta, que estornudar se ha convertido en vuestra peor pesadilla y que teméis resfriaros y que un ataque de tos irritativa os sorprenda en público. Sé que a estas alturas estáis todavía decidiendo vuestro próximo disfraz de carnaval y que sabéis que lo más sencillo sería plantarle una peluca rubia a vuestros maridos y aprovechar los dos lenguados que os han quedado por pechos para disfrazaros de Lauren Postigo y Yolanda Mora casándose por el rito Zulú.

Cobras telefónicas

Queridas futuras adictas al bótox y amigas mías todas, sé que estos últimos quince días han sido muy duros. Sé que han sucedido, han pasado, han acontecido cosas difíciles de digerir y que nadie se esperaba. El cierre de Cazamariposas, el timo de los billetes del tal Avlo (el Ave lowcost) a 5€ o contemplar a tu marido tirado en el sofá con una leve afonía y dos toses y media alargando la mano con los ojos entrecerrados convencido de que es el primer caso de Coronavirus en España y que claramente se está muriendo, son solo algunos de los últimos acontecimientos audiovisuales que no vamos a poder olvidar jamás. Como tampoco el día que Carmen Bazán casi decapita a su amiga con la puerta del maletero de su coche.