Volverse eco-zen

Señoras y señores atemorizados ante la llegada del buen tiempo y del destape corporal, ya hemos enterrado la sardina. Y estáis tristes, lo sé. Se acabó el despiporre carnavalesco y eso os duele. Pero yo, sin embargo, estoy tocando castañuelas, porque con la despedida y sepultura del pescado en cuestión se ha inaugurado una de las épocas del año más gloriosas del universo: la de los buñuelos de cuaresma.