Así es un shooting para una chocha

Bienaventuradas seguidoras del chochismo y de este nuestro blog, sé que ansiabais esta entrada a primera hora de la mañana pero ser chocha es muy duro y esta semana voy tarde. Durante los últimos días han pasado cosas muy perturbadoras en mi vida que me han mantenido en parálisis existencial. Cosas como que el otro día me enteré que las palabras este, ese y sus correspondientes femeninos y plurales no se acentúan nunca jamás, ni cuando actúan como pronombres. Una nueva norma de las momias de la Real Academia de la Lengua que aprobaron hace ya algunos años y que yo me había perdido. Como cuando te enteras de que Andy y Lucas han sacado nuevo disco y que ahora el gordo es el delgado y el delgado es el gordo.

¡Hola verano!

No, lo que sientes no son los sofocos propios de la menopausia, no tiene nada que ver con la bilirrubina, ni con Juan Luis Guerra, ni se llama obsesión, ni es amor. Tu cuerpo no está pidiendo a gritos que te inyectes un poco de botox en las axilas así, porque sí. Lo que a ti te sucede, amiga chocha, tiene una explicación muy sencilla. Sí, queridas mías, hoy jueves 21 de junio, por si no lo sabíais y por si vuestro Instagram no os lo ha dejado suficientemente claro… ¡Ha llegado el verano!

Tres chochas de concierto

Queridas amigas pre seniles que todavía no os habéis enterado de que ahora mismo lo más esencial en esta vida es reírse con H y no con J en Whatssap. Esta semana quiero hablaros de algo muy emocionante. Algo flamenco y jaranero que ocupó mi agenda del pasado fin de semana. Y no, no estoy hablando de la limpieza general de primavera-verano, que todavía hay polen en el ambiente y hasta que las tormentas no desaparezcan de nuestro clima no pienso gastar ni una caloría en dejar relucientes las rendijas de las persianas. Me refiero a un evento social de máxima envergadura. Uno de esos planes que suceden aproximadamente igual de a menudo que contemplar una estrella fugaz en el firmamento mientras tu marido recoge la cocina sin dejarse ningún resto de comida en el fregadero. Un plan único e irrepetible: quedar con tu hermana/vecina y con tu madre un sábado por la noche e ir juntas al concierto de PABLO ALBORÁN. Solas, sin maridos y sin niñas.

Cómo recuperé mi coche robado (Parte 2)

Bienaventuradas chochas, querría haber hecho una introducción distendida y dicharachera para esta nueva y esperada entrada, pero soy consciente de que llegados a una edad y a un cierto nivel de chochismo tener que esperar, esperar como concepto, esperar en general, es igual de complicado que mantener los talones hidratados en verano. Siete días enteros con sus amaneceres y sus atardeceres para conocer el final del episodio del coche robado son muchos días. Así que tranquilos y tranquilas todas. Sin más preámbulos voy a comunicaros que el jueves ya está aquí, la entrada ya está aquí y el desenlace está a tan solo unas líneas de aquí. Agárrense bien los hilos tensores de la cara, amigas, porque vamos allá.